¿El TLC con China implica un basurero tóxico para Ecuador?

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En mayo de 2023, Ecuador logró firmar un, uno de los socios comerciales más importantes para el país. Sin embargo, para que un tratado de ese tipo entre en vigencia, es necesario que pase dos filtros: la Corte Constitucional y la Asamblea Nacional.

 

En la primera instancia ya hubo un dictamen favorable, en noviembre del año anterior; mientras que en la Asamblea Nacional hay bajas expectativas de que se consigan los 70 votos para aprobarlo.

 

El pasado 11 de enero de 2024 inició el debate en el Pleno del Legislativo, pero la sesión fue suspendida, luego de varias intervenciones que mostraban el rechazo al acuerdo, principalmente desde el correísmo y Pachakutik.

 

Uno de los cuestionamientos que surgieron, no solo en la Asamblea, sino también en redes sociales, es que supuestamente Ecuador da paso a las importaciones de basura del gigante asiático.

El TLC no implica necesariamente la importación de basura de China

 

Organizaciones ecologistas y de derechos humanos emitieron un pronunciamiento alertando que con el nuevo TLC es posible que se ingrese a Ecuador «desechos de distinto tipo: eléctricos, electrónicos, farmacéuticos, chatarra, baterías, pilas, vidrio, plásticos, cenizas y líquidos contaminados con tóxicos muy peligrosos».

 

 

Entre la lista arancelaria de Ecuador y de China aparecen varios ítems que corresponden a desechos y por los cuales, efectivamente, no se fijan impuestos.

 

Por ejemplo, constan:

  • Desperdicios y desechos de pilas, baterías de pilas y acumuladores eléctricos; pilas primarias gastadas, baterías primarias gastadas y acumuladores eléctricos gastados.
  • Desperdicios y desechos (chatarra), de fundición, hierro o acero; lingotes de chatarra de hierro o acero.
  • Desperdicios y desechos de papel o cartón.
  • Aserrín; desperdicios y desechos; de madera; sin aglomerar.

Sin embargo, varios acuerdos comerciales, entre esos el de China, ya incluyen beneficios arancelarios para la importación o exportación de residuos.

El exministro de la Producción, Julio José Prado, quien lideró las negociaciones, explica que los documentos tienen que detallar esos productos, pero que no necesariamente con el TLC se ejecutaría la importación, porque la Constitución y las normas vigentes prohíben el ingreso de mercadería usada, remanufacturada, químicos y residuos peligrosos.

Los representantes de las organizaciones responden que esas normativas no han impedido que actualmente se importen plásticos, a modo de reciclaje, para ser utilizados como materia prima. También que no sería el primer país que China intente usar como su basurero.

La preocupación de los grupos ambientalistas también está en lo relacionado con la pesca porque consideran que el acuerdo comercial permite a China depredar los recursos marítimos, principalmente en Galápagos. Prado contraargumenta que en las Islas Encantadas no puede pescar ninguna flota que no sea ecuatoriana.

«Como este TLC fue negociado por el gobierno de Guillermo Lasso se quiere impedir», asegura Prado, apuntando a que habría intereses políticos de detenerlo.

 

Mientras, las organizaciones sociales sostienen: «esperamos que las presiones de los grupos económicos de poder no se impongan».

China es el segundo socio comercial de Ecuador

Establecer las reglas claras para el intercambio comercial con China y conseguir beneficios para ciertos productos es una necesidad para Ecuador, puesto que el país asiático es el segundo socio comercial más importante.

El economista y docente universitario, David Castellanos, explica que un acuerdo de libre comercio siempre es beneficioso para el país porque permite el intercambio de bienes y servicios.

Ve óptimo que Ecuador pueda «reducir el déficit comercial», es decir, actualmente, compramos más de lo que vendemos, pero con el acuerdo se podría tener acceso al mercado más grande del mundo: 1 500 millones de personas.

En el debate de la Asamblea, el correísmo argumentaba que el acuerdo comercial perjudicará a los pequeños empresarios porque no podrán competir contra el gigante asiático, respecto a los productos que se importarán con beneficios arancelarios.

Lo cierto es que el acuerdo comercial beneficia principalmente materias primas y, dentro de las negociaciones, se evitó que se permita la importación de productos de manufactura, con los que China tiene una amplia ventaja.

 

El catedrático Castellanos explica que la competencia termina siendo beneficiosa para la industria porque permite un mejoramiento de los productos y que la producción local sea más competitiva.

 

Por otro lado, para los exportadores actuales representa un acceso preferencial.

Mientras que en otros productos hay un alto potencial de exportación. Por ejemplo: pitahaya, carnes congeladas, productos lácteos, guabas, arándanos, espárragos, guayusa, pimienta, quinua, atún, aguacate, etc.

Si la Asamblea finalmente se pronuncia en contra del TLC, perdería un costo de oportunidad porque ya se están ejecutando las importaciones y exportaciones, pero al no firmar un documento, Ecuador puede perder un socio estratégico, al cual vender gran cantidad de productos, explica el economista.

 

La organización Acción Ecológica expresó su preocupación por el posible tratado con China.

Los ecologistas consideraron que el TLC «va a profundizar la dependencia de Ecuador a la geopolítica china para abastecerse de minerales, inclusive algunos extraídos del lecho marino».

«A la vez que nos veremos insertos en el mapa de negocios de sus empresas, incluyendo la gigantesca empresa Syngenta ChemChina, que lucra de la venta de semillas transgénicas y agro tóxicos, o de la siniestra flota pesquera China que tanto daño hace a las especies marinas de la reserva de la reserva de Galápagos», indicaron.

Consideraron que «en nombre del libre comercio, se cierran posibilidades para frenar la invasión de millones de productos chinos, que van a destrozar a muchos sectores de producción pequeña y mediana que aún se mantienen» en Ecuador, «mientras se abren condiciones para recibir chatarra y desperdicios de las manufacturas de China».

Paulina Garzón de Latinoamérica Sustentable, recordó que China es el principal prestamista para Ecuador, el mayor financista para grandes obras de infraestructura y tiene una importante presencia en el campo de la minería.

Comentó que el capítulo de inversiones del TLC es «bastante preocupante» pues «empieza diciendo que una parte clave de vertebral de este Tratado es la internalización de las empresas chinas en todos los sectores».
Además, indica que Ecuador «debería apoyar a las empresas chinas para conseguir las aprobaciones de las solicitudes de inversión, que debería abrir una ventanilla para apoyar también a que se consigan los permisos de impacto ambiental y que se facilitaría, inclusive, la aprobación de los estudios de impacto ambiental».

Garzón añadió que en el capítulo sobre cooperación económica, se habla del apoyo a las empresas chinas para desarrollar más actividades de pesca y de acuacultura, y recordó que «en 2020, hubo varias denuncias de pesca ilegal. De hecho, China tiene la mayor flota pesquera y el mayor índice de pesca ilegal en el mundo».

 

 

 

 

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