Estudiantes del programa de Biología de la Universidad del Quindío, Cynthia Ávila Rojas y Maida Gutiérrez Arboleda, participaron en una investigación internacional que documentó cómo los opiliones —arácnidos sin veneno ni seda, popularmente conocidos como «arañas patonas»— capturan y consumen ranas vivas, una conducta denominada anurofagia.
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El estudio, publicado en la revista Ecology and Evolution, fue desarrollado con investigadores de Colombia, Ecuador, Uruguay y Venezuela. Recopiló registros entre 2005 y 2025, con los más recientes obtenidos en Génova (Quindío) y Morona Santiago (Ecuador), donde se observó a un opilión del género Phareicranaus sujetar por una pata trasera a una rana Pristimantis viva mientras la consumía lentamente.
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Hasta ahora, se asumía que estos artrópodos se alimentaban principalmente de invertebrados. El hallazgo demuestra que son depredadores activos más versátiles de lo que se pensaba, y amplía el conocimiento sobre las redes alimentarias del Neotrópico.
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Todos los casos documentados involucran opiliones de la familia Cranaidae, un grupo diversificado en Colombia y Ecuador, y se registraron ranas de los géneros Pristimantis, Dendropsophus y Atelopus, este último una especie amenazada.
El trabajo también extiende geográfica y taxonómicamente lo que se conocía sobre este fenómeno, que antes solo había sido documentado en Brasil y Venezuela.
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Fuente: El quintiano
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