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Entramos a la última semana del año 2023. Un año en el que Ecuador enfrentó importantes desafíos, una elección seccional, un intento de juicio político al presidente Guillermo Lasso, la activación de la muerte cruzada, el adelanto de las elecciones presidenciales y hace apenas unos días la operación “Metástasis” que ha dejado en entredicho al maltrecho sistema judicial ecuatoriano. Estos hechos marcaron el año que finaliza.

 

Para muchos estos acontecimientos serían los ingredientes para ver con recelo e incertidumbre el año 2024, pero según el último estudio realizado por la encuestadora Ipsos sobre la percepción de los ecuatorianos y sus expectativas para próximo año, la esperanza (37%), la felicidad (34%) y la expectativa (31) sería los tres sentimientos como mayor identificación entre los ecuatorianos, aunque también destaca un 27% de preocupación.

 

La CEO de Ipsos Ecuador, Cristina Páez, explicó a LA HORA las razones para este sentimiento de esperanzas de los ecuatorianos, como el cambio generacional que ha adoptado el gobierno del presidente Daniel Noboa está generando cambios positivos para las generaciones más jóvenes, mientras que en la generación de los Baby Bommers, genera expectativas y preocupación ante la incertidumbre de la cuestión: ¿a dónde nos dirigimos?

 

La CEO de Ipsos detalló alguna de las razones por las que sigue creciendo la esperanza en las nuevas generaciones. Foto: @ipsos_ecuador

Pregunta.- El ecuatoriano se  muestra esperanzado  y con expectativas en el año 2.024. ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo entender esto después de un año tan complejo como el 2.023? 

 

Respuesta.- Tenemos varios temas para analizar y esta es una conversación que se puede extender de manera infinita. Lo que nosotros hemos visto del comportamiento de los ecuatorianos y resalta como primer punto: es un tema de expectativas, que no veíamos antes. Venimos de tiempos difíciles en los que los ecuatorianos han perdido la confianza en las instituciones que fueron diseñadas para cuidarnos, para darnos esperanza, de que el sistema que nos gobierna funciona de manera correcta.

 

Lamentablemente, en los últimos años hemos sido las distintas generaciones, la Generación Z (de 18 a 24 años) hasta los Baby Boomers (de 56 a 65 años), testigos de una precarización muy fuerte de la clase política, del sistema judicial, y esto se ha materializado en una falta de confianza en las instituciones. Partimos de un nivel de desconfianza del 95% en la clase política y de entre el 60 y 70% de desconfianza en el sistema judicial. Venimos de un gobierno con un presidente que tenía un perfil que cumplía con las expectativas de lo que las generaciones “Baby Boomers”, Generación X, y los mayores, buscaban, que era alguien senior, con experiencia, exitoso en la vida, con familia, de valores muy tradicionales, ese era el ideal. Pero lamentablemente, esa figura fracasó en un periodo menor al que debía haber permanecido en gobierno.

 

Tanto así, que tenemos la muerte cruzada en Ecuador, la anticipación de las elecciones y empezamos a ver como algunos hechos mueven el tablero. El asesinato de Fernando Villavicencio fue la gota que derramó el vaso, fue cuando la gente dijo “esto se tiene que acabar”. Aquí las generaciones más jóvenes dicen, necesitamos un cambio ya. El perfil al que todos aspiraban no funcionó, fue un fracaso. Los políticos de siempre ya no funcionan, no queremos más confrontaciones entre la izquierda y la derecha, no queremos más correístas o anticorreístas, no queremos más partidos, queremos una propuesta nueva con un candidato joven, que no sea confrontativo, más bien que tenga propuestas frescas y se da este cambio tan radical. Además, en la segunda vuelta y en los últimos días de la segunda vuelta, porque todo cambió al final.

 

 P.- ¿Qué va a pasar ahora? 

 

R.- Ahora, tenemos un nuevo presidente que ha roto todos los moldes de los candidatos tradicionales. Con una nueva propuesta, una primera dama que tiene 25 años y que está en el Palacio Presidencial. Es una nueva propuesta. Entonces, existe la expectativa, la emoción que gobierna y que corre a través de todas las generaciones, la Generación Z, los Millennials, la Generación X y Baby Boomers, en ese tema de ¿qué es lo que va a pasar? La Generación Z tiene 29%, los Millennials 32%, la Generación X 30% y los Baby Boomers 33,6%.

P.- ¿Cómo se explica este sentimiento de expectativa? 

 

R.- Los ecuatorianos siempre tenemos esta tendencia a ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Históricamente nosotros somos unos guerreros, somos un país que está acostumbrado a tener estos sobresaltos en la política, la económica. Recuerda en 10 años tuvimos como cuatro presidentes, luego tuvimos un presidente que duró muchos años, pero con inestabilidad política. Incluso durante el gobierno de Rafael Correa, en una época tuvimos un intento de golpe de Estado, un día jueves, se cerraron las urbanizaciones, salieron los militares a la calle, hubo de todo y al día siguiente, el día viernes a las 9 de la mañana, los ecuatorianos estábamos trabajando en las oficinas, estamos acostumbrados a vivir en caos, estamos acostumbrados a vivir en la incertidumbre y hemos aprendido que a pesar de esta inestabilidad política y económica, somos los ciudadanos de a pie, es la sociedad civil, los que tenemos que arrimar el hombro y sacar al país adelante.

Si tú le preguntas a los ecuatorianos quién va a sacar adelante al país, el 75% te dice la sociedad civil. Ahora, durante la pandemia y un poquito antes, cuando estuvo el terremoto, la empresa privada dio un paso adelante y dijo “aquí estoy para apoyar al desarrollo del país” y ahora la sociedad dice, okey, vamos a sacar adelante el país los ciudadanos de la mano del sector productivo, que están arrimando el hombro con propuestas de proyectos que tienen que ver con la educación, con la erradicación de la desnutrición crónica infantil, con el cuidado del medio ambiente y están co-creando iniciativas con la ciudadanía para apoyar a que el país salga adelante. Entonces, en ese sentido hay un sentimiento de felicidad y de esperanza que se da en la Generación Z, en los Millennials con muchísima fuerza, también en la Generación X. Las propuestas alrededor de la generación de empleo, la ley de Eficiencia Económica y la promesa del proyecto Fénix también generan emociones positivas en la ciudadanía.

 

 

P.- ¿Cómo observa la generación de los Baby Boomers este momento?

R.- Hay una preocupación latente en los Baby Boomers, que son las personas mayores de 56 años. Dicen “hay que ver”, porque la situación económica actual es de alto riesgo, la inseguridad y la criminalidad están muy altas, y esa es una preocupación que se siente más en los Baby Boomers que en la Generación Z y Millennials. Son los Baby Boomers los que están encerrados en la casa, no salen y están tomado medidas más emergentes. Mientras que la Generación Z, los Millennials, los más jóvenes siguen saliendo, socializando. Y encima las generaciones más adultas temen por esta juventud en los nuevos representantes del gobierno. El cambio generacional que lidera el presidente, los ministros y los representantes en la Asamblea.

Entonces, podemos decir que los Baby Boomers tienen esperanza y una expectativa muy alta acerca de lo que va a suceder por la promesa de un mejor mañana. Pero hay una preocupación muy alta por todo lo que ellos saben, por su experiencia, por los tiempos pasados. Ellos están más preocupados, de lo que se viene, porque es totalmente desconocido para ellos, es una nueva realidad.

P.- ¿Quiere decir que a pesar de que tienen expectativa, tienen un doble sentido de expectativa e incertidumbre? ¿Tienen miedo de que no salga bien?

R.- Por supuesto.

 

P.- ¿Cómo conviven los dos sentimientos? 

 

R.- Porque la expectativa se da al decir “veamos cómo nos va”. Todos estamos a la expectativa de si esta nueva propuesta, que es novedosa para todas las generaciones, va a traer resultados positivos. La generación de los Millennials se siente mucho más identificada con la nueva propuesta, los nuevos discursos, la nueva forma de hacer comunicación, el nuevo acercamiento a las medidas económicas y a todo el aparataje, ellos fueron, fueron sin duda, los más aliados a la nueva propuesta de gobierno con Daniel Noboa. Los Baby Boomers tienen expectativa, pero están preocupados.

 

P.- ¿Cuáles son los retos que tienen las diferentes generaciones para el año 2.024?

R.- Las expectativas del 2024 son muy amplias en la Generación Z y en los Millennials. La promesa y la propuesta de generación de empleo ha creado muchísimo optimismo, es algo de lo que no se ha hablado en los últimos años; se habló de generación de empleo en general, pero no tenía el foco específico en los jóvenes, es un punto importante a resaltar. Otro tema que se ve con mucha fuerza y que nos llama mucho la atención, pero es una tendencia mundial, es la preocupación por el cuidado de la salud mental en los más jóvenes, es algo que se empieza a escuchar por todos lados, es un efecto post pandemia y tiene que ver con las generaciones más jóvenes. Hoy es más común hablar del tema, comentarlo, está bien decir: “no me siento bien, no estoy bien, necesito ayuda”, que en otras generaciones son temas tabú, ir al psicólogo era sinónimo de locura.

Hoy la salud mental de cara a un 2024 se vuelve una prioridad también. Las generaciones más jóvenes buscan tener en equilibrio su vida, los Millennials no viven para trabajar, que era una realidad para los Baby Boomers y para la generación X, más adultos. Ellos trabajaban y muchos de ellos buscaban quedarse, por ejemplo, en el mismo trabajo durante toda la vida. Hoy, las generaciones más jóvenes buscan vivir y trabajar y sentirse a gusto en el lugar en el que trabajan. Entonces, esta generación de empleo, esta búsqueda de salud mental, se van engrandando, porque tiene que ver con el bienestar emocional e integral.

 

P.- ¿Cómo podemos explicar este fenómeno?

R.- Hay un nivel generalizado de optimismo que es transversal en todas las generaciones. Ocho de cada 10 ecuatorianos en el último estudio que hicimos decían que están optimistas de ver qué es lo que pasa, ¿qué nos va a traer este 2024? Seis de cada diez espera que las condiciones de la economía mejoren respecto a lo registrado en el 2023.

 

P.- En los últimos años previos veníamos de una tendencia contraria. ¿Este optimismo es el efecto de un presidente tan joven?

R.- Exacto. En agosto hicimos una encuesta a más de 700 personas de todos los niveles socioeconómicos, en Quito y Guayaquil, a todas las generaciones le preguntábamos: ¿Consideran que las cosas van por el camino correcto? El 75%, en agosto de este año, nos decía, que Ecuador iba por el camino equivocado. Eso era antes de que gane Daniel Noboa. Le preguntamos también: ¿Cuál creen ustedes que debe ser el perfil del próximo presidente? Solo un 10% decía un Baby Boomer, el 38%, nos dijo el próximo presidente del Ecuador tiene que ser un Millennial, es altísimo.

 

 

P.- ¿Qué otras características buscaban los ecuatorianos para su próximo presidente?

R.- Otra característica que nos pedían siete de cada 10 ecuatorianos. Era que sea resuelto a tomar decisiones. Y tú lo ves ahora, a Daniel Noboa, muy radical, claro, acertado y directo en las decisiones que está tomando. Ahora que se ha aprobado esta ley de Eficiencia Económica, tiene su plan de seguridad en marcha. El tema que el caso “Metástasis” con la fiscal General Diana Salazar, mucha gente la atribuye a Daniel Noboa, se la atribuyen porque fue durante su mandato. Entonces, el 73% decía que sea resuelto a tomar decisiones, 67% que sea firme, 66% con carácter, 57% decidido, 53% que asuma riesgos y el 40% abierto a generar consensos. Ese era el perfil del presidente que los ecuatorianos querían. En el tema económico, les preguntamos, ¿Quieres que el presidente electo efectúe cambios radicales o que continúe con el actual modelo económico? El 52% nos dijo “que efectúe cambios radicales”. Entonces, hoy que lo ven al presidente y a su equipo, tomando medidas urgentes para generar cambios. La gente tiene un nivel de expectativa altísimo. Muchos ven los cómo positivos. Los baby números están preocupados porque dicen esta juventud a dónde nos va a llevar, no es que sea negativo, pero están preocupados por el nivel de criminalidad, por la corrupción, por el desempleo y porque ven a Ecuador en manos de un grupo que no conocen.

 

P.- ¿Y en quien confían los ecuatorianos?

R.- En mayo, nosotros hicimos un estudio sobre la confianza, y te voy a compartir unos datos porque lo lindo de los datos es entender estas percepciones o estas fotografías en un momento determinado, luego terminan desencadenando decisiones que hacen que los países tengan lo que tienen en otro momento de la historia como la que estamos viviendo ahora en Ecuador. En mayo fuimos testigos de una serie de eventos y escándalos que obviamente habían sacudido la confianza ciudadana en los líderes políticos, los casos de corrupción, las disputas internas, la falta de transparencia estaban generando escepticismo en la ciudadanía hacia la clase política. Y nosotros que la confianza en la clase política es fundamental para el buen funcionamiento de cualquier democracia, cuando la ciudadanía confía en los líderes, la ciudadanía está dispuesta a respaldar y defender sus decisiones, a colaborar, a participar activamente del desarrollo del país. Pero cuando la confianza se quiebra, surgen los problemas y la gente empieza a buscar en quién confiar. En ese momento la gente dice voy a confiar en la sociedad civil, en la gente como yo y en el sector productivo y esto se convierte en una gran oportunidad para las empresas en el Ecuador para arrimar el hombro y decir vamos todos a trabajar juntos en proyectos sociales, por eso tienes iniciativas como Unidos por la Educación, liderado por Isabel Noboa, y que reúne a muchísimos empresarios a nivel nacional, tienes iniciativas como Redny que trabaja para erradicar la desnutrición crónica infantil en el Ecuador, liderada por el sector productivo y que ahora es una iniciativa de la sociedad civil que articula distintos actores de la sociedad, como el gobierno, la academia, organismos internacionales, la ciudadanía, haciendo una red para erradicar la desnutrición crónica infantil en el Ecuador.

 

 

P.- ¿En quien confía el ecuatoriano según el sondeo de mayo?

R.- En este estudio que hicimos en mayo, con más de 700 ecuatorianos, de todos los niveles socioeconómicos, de distintas generaciones, descubrimos que el 59% decía que confiaba en la Empresa Privada, eso hace 10 ó 15 años, era un sueño. El sector productivo hace 10 ó 15 años era el enemigo de la ciudadanía. Supuestamente, no pagaban impuestos, que no trataban de manera justa a sus colaboradores, que no se preocupaban sino por generar riqueza para sus accionistas. Y hoy eso ha cambiado, eso es muy positivo para el Ecuador, para el sector productivo y para la generación de oportunidades. El 59% de ecuatorianos confía en la empresa privada, y eso le da a la empresa privada muchas obligaciones y la invita a encontrar propósitos de generación de prosperidad. Los militares, que tienen también un respaldo y una confianza altísima del 59%  y la Iglesia también juega un rol muy importante con una confianza del 55%.

 

P.- ¿En quién no confían los ecuatorianos?

R.- No confían en los políticos, no confían en la Asamblea Nacional, en los ministros, ni en el sistema judicial. Esto fue en mayo. Solo uno de cada 10 ciudadanos confía en la Asamblea Nacional y en los políticos solo el 5%.

Fuente: Diario La Hora

 

 

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