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La sequía no solo complica el suministro de luz, sino que también golpea al agro y encarece los precios de los alimentos

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El sector agrícola, que ya está golpeado por la falta de asociatividad y de acceso al crédito, ahora enfrenta una sequía que afecta a más de 7.000 hectáreas de cultivo, pone en riesgo al ganado y hace más caro el precio de los productos básicos.

 

Mientras todas las miradas y las preocupaciones están sobre el impacto de la sequía en el sector eléctrico ecuatoriano, y los consecuentes apagones, se desarrolla otra crisis que está lejos de los titulares, pero que impacta en el bolsillo, la alimentación y el empleo.

 

La sequía, la más fuerte en 61 años, vacía los embalses de las hidroeléctricas, pero también golpea a un sector agrícola que ya vive arrastrando otros problemas.

Así, según información del Ministerio de Agricultura, la falta de lluvias podría extenderse hasta noviembre y ya ha afectado 7.700 hectáreas de cultivos.

En provincias como Tungurahua, por ejemplo, se siente un aumento de precios debido a la pérdida de cultivos por una escasez de lluvias que dura más de tres meses.

Cultivos como el de la papa se han reducido de 34.000 hectáreas a 20.000 hectáreas en los últimos años.

 

Recientemente se han visto afectadas totalmente más de 600 hectáreas de tomate; y han tenido daños parciales sembríos de zanahorias, berenjenas y pimientos, entre otros.

 

El resultado final, de acuerdo con Sebastián Mena, ingeniero agrónomo, es que se profundizan los problemas del agro, caen los ingresos de los pequeños productores (la mayoría), se pierden empleos, se encarecen los productos y aumenta la migración.

“La crisis del agro es tan o más grave que la eléctrica. Está en riesgo uno de los sectores que más genera empleo y que más potencial tiene para impulsar la economía nacional a futuro. Existe un montón de buenos deseos y políticas públicas, pero casi nada se concreta”, acotó.

En el caso de la ganadería, la sequía ha reducido los pastos para alimentación, sobre todo en las provincias de Guayas, Manabí y El Oro.

La consecuencia es que, al estar mal alimentadas, las vacas producen un 40% menos de leche; y los ganaderos deben gastar un 30% más.

La falta de leche ha producido, por ejemplo, un aumento de casi el 6% en el precio de los quesos con corte a agosto de 2024.

 

Emergencia: sequía afecta al sector productivo en Zapotillo. Foto: GAD Zapotillo.

 

 

 Sin sistema de riego, el campo es más vulnerable a la sequía

 

En el campo, en medio de la sequía, la situación depende de la capacidad del productor para tener pequeños o medianos reservorios de agua. Además, la falta de sistemas de riego profundiza la crisis de producción.

Durante una reciente entrevista radial, Rodrigo Gómez De la Torre, expresidente de la Cámara de Agricultura de la Primera Zona, explicó que los sistemas de riego multipropósito en la Costa, algunos con sobreprecio, han funcionado más o menos.

Pero para la Sierra, salvo el proyecto histórico de Cayambe-Pedro Moncayo (que todavía están viendo cómo hacer que funcione bien), esos sistemas no existen.

La excepción es lo que se hizo años atrás en Tungurahua, que fue una iniciativa pública, privada y comunitaria para enseñar a sembrar, cosechar y utilizar agua.

A todo esto, se suma, de acuerdo con Gómez De la Torre, que hay muy poca educación en términos climáticos.

“Desde el Inamhi tenemos el pronóstico del clima; pero no se hace un seguimiento de cómo fluctúan los periodos secos y húmedos para irse anticipando a los problemas”, añadió. (JS)

 

FUENTE: DIARIO LA HORA

 

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