Los petroglifos del Ecuador: tesoros arqueológicos milenarios

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Desde el sur oriente encontramos a los petroglifos del ‘Catazho’ en Morona Santiago hasta la sierra norte donde también tenemos a la ‘Piedra Pintada’ localizada en el Carchi se conversan tesoros arqueológicos invaluables, hoy analizaremos estas dos grandes fuentes de petroglifos.

 

Sin duda enriquecen nuestra cultura, exponiendo un legado escrito dejado por nuestros ancestros precolombinos.  En las profundidades de la región amazónica del Ecuador, se encuentra un descubrimiento arqueológico que desafía el paso del tiempo: los Petroglifos del Catazho. Estas antiguas grabaciones en piedra, que datan de miles de años, han cautivado a investigadores y visitantes por igual, revelando un mundo de símbolos y representaciones que nos transportan a las culturas ancestrales que una vez habitaron estas tierras.

 

Los petroglifos, cuyo nombre proviene de las palabras griegas “petros” (piedra) y “glifos” (grabado), son una forma de arte rupestre que consiste en dibujos tallados en superficies rocosas.  Estos grabados, que pueden ser figurativos o abstractos, nos brindan una ventana única al pasado, permitiéndonos vislumbrar las creencias, costumbres y formas de vida de nuestros antepasados. Ubicados en la comunidad de San José, en la parroquia de Indanza del cantón Limón Indanza, provincia de Morona Santiago, los Petroglifos del Catazho se extienden sobre un área aproximada de 7,43 km2.

 

Estos petroglifos llevan el nombre de “Catazho” debido a su ubicación en la parte baja del cerro y a la margen derecha del río del mismo nombre, a una altura que varía desde los 783 hasta los 1288 metros sobre el nivel del mar.

 

Una investigación exhaustiva

En los últimos cinco años, uno de los proyectos más importantes relacionados con los Petroglifos del Catazho ha sido el “Registro de los petroglifos de Catazho”, realizado por María Fernanda Ugalde Mora, PhD de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

 

Este proyecto, financiado por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Dirección Regional 6, ha desarrollado el primer inventario sistemático y completo de los petroglifos.

 

Detalles del registro
El registro incluye la ubicación georreferencial de cada petroglifo, la limpieza, la medición de las piedras, fotografías digitales generales y detalladas de los petroglifos, y la documentación de los motivos con el conteo y registro de los mismos. Los resultados de la investigación detallan el registro de 122 petroglifos en la cuenca hidrográfica del río Catazho, designando el sitio como un lugar arqueológico con un código proporcionado por el INPC, Dirección Regional 6: AY-14-03-56-00010-000014.

 

Los motivos grabados en los Petroglifos del Catazho son una auténtica galería de símbolos que abarcan una amplia gama de representaciones. Desde figuras antropomorfas (formas humanas) hasta zoomorfas (formas animales), fitomorfas (formas vegetales) y geométricas, estos grabados nos brindan un vistazo a la cosmovisión y la conexión con la naturaleza de las culturas ancestrales.

 

El número de grabados varía de una roca a otra, desde un solo motivo hasta 43 diferentes. Algunos de los símbolos más comunes incluyen representaciones del sol, la luna, serpientes, monos, ranas y figuras humanas. Estos motivos nos invitan a descifrar su significado y a comprender la importancia que tenían para las culturas que los crearon.

 

Un sitio ritual y ceremonial

Más allá de su valor artístico y simbólico, los Petroglifos del Catazho también se consideran formaciones naturales compuestas por grandes bloques de piedra que han sido manejados artificialmente, posiblemente como un sitio ritual o ceremonial. Algunas piedras parecen mostrar un intento de alineación, lo que sugiere que este lugar tenía un propósito sagrado para las culturas antiguas.

 

Un aspecto notable de los petroglifos es la tendencia al manejo de la línea recta y las formas geométricas. Esto podría indicar una comprensión avanzada de la geometría y la simetría, o incluso estar relacionado con prácticas astronómicas y calendáricas.

 

La región donde se encuentran los Petroglifos del Catazho se caracteriza por un clima agradable y variado. Entre el día y la noche, la temperatura suele variar, brindando a los visitantes una experiencia refrescante y cómoda para explorar este tesoro arqueológico.

 

Un legado invaluable

Los Petroglifos del Catazho representan un legado invaluable de las culturas ancestrales que habitaron esta región.

 

Estos grabados en piedra nos recuerdan la importancia de preservar y valorar nuestro patrimonio cultural, y nos invitan a explorar y comprender las ricas tradiciones de nuestros antepasados. Al visitar este sitio arqueológico, no solo tendremos la oportunidad de admirar una obra de arte milenaria, sino también de conectarnos con nuestras raíces y de reflexionar sobre la diversidad y la riqueza de las culturas que han moldeado nuestra identidad como ecuatorianos.

 

Los Petroglifos de Carchi

Los petroglifos, grabados en roca tallados por civilizaciones antiguas, son ventanas al pasado que nos permiten vislumbrar la vida y las creencias de nuestros antepasados.  En la provincia de Carchi, al norte de Ecuador, estas impresionantes obras de arte rupestre han resistido la prueba del tiempo, preservando los vestigios de la cultura Pasto y otras etnias precolombinas que habitaron la región.

 

La Piedra Pintada

Ubicada junto a la carretera que conecta San Isidro con Ingüeza, en el cantón Espejo, se alza majestuosamente la Piedra Pintada, un monolito de aproximadamente seis metros de alto por ocho de ancho, cubierto de petroglifos que datan de la época precolombina. En una de sus caras, resaltan figuras de primates, círculos con rayos y otros trazos que se cree representan el concepto del infinito.  Esta joya arqueológica es una de las más emblemáticas del país y un testimonio invaluable de la presencia de los antiguos habitantes que poblaron el territorio del actual Ecuador.

 

Sin embargo, al igual que muchos otros petroglifos, se encuentra en un estado de deterioro preocupante debido a la falta de protección adecuada.

 

El enemigo silencioso: la erosión natural

Según el arqueólogo y antropólogo José Echeverría, los mayores enemigos de estos tesoros arqueológicos son el sol y la lluvia, cuya acción erosiva deteriora lentamente la superficie de las piedras. Además, en algunos casos, los petroglifos han sido víctimas del vandalismo, con grafitis y actos de saqueo por parte de personas que buscan tesoros supuestamente ocultos debajo de las rocas.

 

Lamentablemente, la situación de los petroglifos en la Sierra norte de Ecuador es preocupante. Echeverría asegura que no existe un inventario completo de las rocas con grabados rupestres en la región, pero calcula que podría haber más de 100 dispersas en diferentes zonas. La mayoría de estas joyas arqueológicas, como la Piedra Pintada, se encuentran en propiedades privadas, aunque el acceso al público está permitido, ya que los restos arqueológicos son propiedad del Estado ecuatoriano.

 

La importancia de la conservación

Ante esta realidad, es fundamental que las autoridades locales y nacionales asuman un papel proactivo en la protección y conservación de estos invaluables vestigios del pasado. Antonio Ibarra, director del Departamento de Cultura del Municipio de Espejo, reconoce la importancia de difundir la necesidad de preservar rocas como la Piedra Pintada, promoviendo su valor como elementos de la identidad cultural y las raíces históricas de la región.

 

Un lenguaje ancestral en piedra

Los petroglifos de Carchi no son solo obras de arte rupestre, sino también una ventana a las creencias y la cosmovisión de los pueblos antiguos que habitaron la región. Según el fotógrafo Robert Gibson, quien ha realizado investigaciones sobre el tema, existen rocas con diseños rupestres en la Costa, Sierra y Amazonía ecuatoriana, y en la mayoría de ellas se encuentran figuras zoomorfas (animales), antropomorfas (humanos) y geométricas.

 

El enigma del espiral

Uno de los trazos más recurrentes en los petroglifos de diferentes regiones es el espiral, un símbolo que ha cautivado a investigadores y arqueólogos por su aparente universalidad. Para Echeverría, el espiral puede representar el tiempo, la eternidad, o incluso un tornado o huracán, del cual pudieron ser testigos los pueblos ancestrales.

 

En Archidona, provincia de Napo, se encuentra uno de los petroglifos más intrigantes del país. Se trata de un diseño geométrico complejo que, según algunas teorías, podría ser un mapa milenario creado por las civilizaciones antiguas que habitaron la región amazónica.

 

Los hombres alados de la Rinconada

Otro diseño que ha captado la atención de los investigadores es la figura de unos hombres con alas, encontrada en una roca ubicada en La Rinconada, al sur de Ibarra, en la provincia de Imbabura. Esta representación única ha generado diversas interpretaciones y teorías sobre su significado y la cosmovisión de los pueblos que la crearon. Ante la riqueza arqueológica que representan los petroglifos de Carchi y otras regiones del país, varios expertos han sugerido la creación de una ruta turística-científica que permita a visitantes y estudiosos explorar estos tesoros milenarios y sumergirse en la historia y la cultura de los pueblos ancestrales.

 

Un llamado a la acción

Los petroglifos de Carchi son un recordatorio tangible de la riqueza cultural y la historia milenaria que yace en el suelo ecuatoriano. Sin embargo, su conservación depende de la acción coordinada de las autoridades, las comunidades locales y la sociedad en general. Es nuestro deber proteger y valorar estos tesoros arqueológicos, no sólo por su valor histórico y cultural, sino también como un legado que debemos transmitir a las generaciones futuras. Solo así podremos garantizar que las huellas ancestrales en piedra sigan contando sus historias por muchos años más.

 

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