5 años del inicio de la pandemia COVID-19
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Se cumplen 5 años del inicio de la pandemia COVID-19
Cinco años después del inicio de la pandemia de COVID-19, los desafíos persisten y expertos subrayan la necesidad de analizar las respuestas nacionales y establecer un acuerdo global que permita afrontar futuras crisis sanitarias. En diciembre de 2019, se detectaron los primeros casos de neumonía viral en Wuhan, China, sin prever que aquello daría paso a una pandemia de impacto global.
A pesar de que la emergencia sanitaria se declaró concluida en 2023, el virus sigue circulando y sus consecuencias, tanto en el ámbito social como económico, continúan presentes. Uno de los principales retos tras la pandemia es la falta de evaluaciones detalladas sobre las estrategias implementadas por cada país para enfrentar la crisis.
La doctora Mirta Roses, exdirectora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha señalado que aún no se han realizado análisis independientes basados en evidencia para extraer aprendizajes de la experiencia con el COVID-19. Estas evaluaciones permitirían fortalecer los sistemas sanitarios y optimizar las respuestas ante posibles brotes en el futuro.
Desde su perspectiva, este aniversario debe servir para aprovechar los avances en tecnología y comunicación, los cuales pueden desempeñar un papel clave en la vigilancia epidemiológica y la respuesta temprana ante emergencias sanitarias.

El origen del SARS-CoV-2
Aunque la teoría más aceptada sugiere que el COVID-19 tiene un origen zoonótico vinculado a murciélagos, la posibilidad de que haya escapado de un laboratorio continúa siendo objeto de debate. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado reiteradamente a China compartir información para avanzar en la investigación, resaltando la importancia de la transparencia y la cooperación para evitar futuras crisis sanitarias.
Otro desafío que marcó la pandemia fue la proliferación de información errónea, lo que afectó la efectividad de los tratamientos. En medio de la incertidumbre, surgieron recomendaciones de fármacos sin respaldo científico, como la hidroxicloroquina y el dióxido de cloro, que resultaron ineficaces e incluso peligrosos. Santiago Hasdeu, coordinador de la Red Argentina Pública de Evaluación de Tecnología Sanitarias (RedArets), advirtió sobre el uso de tratamientos sin un adecuado análisis de riesgos y beneficios, subrayando la necesidad de fomentar el uso de intervenciones basadas en evidencia.

A nivel global, aún está pendiente la firma de un acuerdo internacional que permita una respuesta coordinada ante futuras pandemias. A pesar de años de negociaciones, no se ha concretado un tratado que garantice acciones simultáneas y solidarias entre países. La doctora Roses enfatiza la importancia de este pacto para garantizar una reacción estructurada y eficiente ante emergencias sanitarias.
Las muertes en Ecuador se duplicaron en 2020.
El número de personas que fallecieron en Ecuador en 2020, año que estuvo marcado por la pandemia del COVID-19, es el más alto desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) lleva registro de las muertes que se producen en el país.
Cifras de la entidad, publicadas el 19 de febrero de 2024, detallan que en 2020 murieron 142.800 personas, la mayoría a causa del COVID-19.
Según el INEC, este número duplica al promedio anual de defunciones que registra el país, que oscila entre 60.000 y 70.000 desde 1950.
La entidad también señala que otro año que registra un alto número de muertes es 2022, cuando se reportaron 97.000 decesos, mientras que 1990 fue el año con menos fallecidos: 60.700.
Las lecciones aprendidas del COVID-19 han sido numerosas, pero aún queda mucho por hacer. Solo mediante la cooperación internacional, la evaluación rigurosa de las estrategias nacionales y un compromiso con la ciencia y la ética será posible enfrentar con éxito futuras crisis de salud pública.
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