Detectan niveles tóxicos de metales pesados en el río Santiago.

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Detectan niveles tóxicos de metales pesados en el río Santiago.

Noticias ambientales sobre Contaminación

Niveles tóxicos de metales pesados en el río Santiago. Dos lesiones por sarpullido debajo del ojo derecho incomodan a Nunkui, una niña shuar de cinco años. Su madre, Alicia Martínez, la carga para examinarla y encuentra otra herida de tres centímetros en la espalda. La pequeña nació cuando mineros ilegales llegaron al río Santiago, en el sur de la Amazonía ecuatoriana, con excavadoras y clasificadoras en busca de oro.

Cuando Nunkui empezó a caminar y nadar, los mineros ya habían abandonado pozas usadas para separar el oro con mercurio. Estas aguas, estancadas, se convirtieron en piscinas para los niños de las comunidades ribereñas del Pueblo Shuar Arutam. “Nos hemos criado en el Santiago, nadando, pescando, pero ahora pasa sucio”, dice Martínez. Su hermana Elvia recuerda que el río era cristalino y lamenta que ahora esté lleno de tierra y contaminación.

Detectan contaminación por minería en río Santiago de Ecuador

En agosto de 2025, un estudio de la Fundación Ecociencia y el Pueblo Shuar Arutam confirmó lo que los habitantes intuían: el agua y los sedimentos del río presentan niveles tóxicos. El informe señala la presencia de cobre, aluminio y manganeso en concentraciones superiores a las normas de Canadá, Estados Unidos y Ecuador. También advierte turbidez extrema, alteraciones en la temperatura y el pH, todos indicadores de degradación severa.

El análisis satelital reveló que entre 2020 y mayo de 2025 se deforestaron 172,59 hectáreas en la ribera, llegando en algunos casos hasta un kilómetro dentro del bosque. Solo en 2024 y los primeros cinco meses de 2025 se destruyeron 76 hectáreas.

El río sin peces.

“Antes había bagres grandotes. Con anzuelo no más se sacaba”, recuerda Segundo Ampán, guía shuar que colaboró en el monitoreo de Ecociencia en marzo de 2025. Explica que desde 2022 la ausencia de peces se hizo evidente, coincidiendo con un aumento de la minería. “Lavaban cada tres días y mandaban al río bastantes químicos”, asegura, mencionando también el uso de cianuro.

Durante el monitoreo, se midieron parámetros de calidad del agua en seis puntos del Santiago y en un punto de control en el río Tsuis, libre de minería. Los resultados confirmaron que la turbidez en el Santiago supera ampliamente los límites permitidos. Además, la falta de oxigenación y las altas temperaturas en pozas de minería sugieren aguas estancadas, mientras que en el Tsuis no se detectaron niveles preocupantes de metales.

Monitoreo comunitario.

En la comunidad Sharian, jóvenes shuar fueron capacitados por técnicos de Ecociencia para medir pH, temperatura, conductividad y turbidez del agua. Reconocieron que la minería incrementa la turbidez y altera los parámetros vitales para la vida acuática.

Entre el 12 y el 20 de marzo de 2025, recorrieron 37 puntos de minería, de los cuales solo cuatro estaban activos. Confirmaron que aguas abajo el río presentaba aumento de temperatura, ligera acidificación y mayor conductividad, lo que afecta la vida acuática y la capacidad de autorregulación del ecosistema.

Los monitores documentaron, además, deforestación, acumulación de material extraído, creación de piscinas para el procesamiento de oro y abandono de áreas sin reforestación. En el 83 % de los casos no se aplicaron medidas de recuperación ambiental.

Una alerta en territorio.

Aunque el estudio no detectó concentraciones preocupantes de mercurio, los técnicos explican que el caudal del Santiago facilita su dispersión. Sin embargo, los niveles de aluminio, cobre y manganeso representan un riesgo para peces, plantas y seres humanos.

Los peces pueden morir por asfixia, las plantas acuáticas crecer de forma anormal y los niños, al consumir agua contaminada, pueden sufrir daños neurológicos y en órganos vitales. “Es una alerta para los que vivimos en el territorio”, afirma Elvia Martínez, tía de Nunkui.

Las comunidades denuncian que, pese a los operativos realizados, hasta julio de 2025 la minería ilegal persiste en las riberas del Santiago. La Agencia de Regulación y Control Minero no respondió a las solicitudes de información sobre las acciones emprendidas.

“Que respeten los derechos de la naturaleza y nuestros derechos, nosotros, quienes vivimos en el territorio, somos los que quedamos afectados”, sostiene Alicia Martínez, mientras espera que el cese de la minería permita la recuperación del río y de la vida que lo rodea.

Fuente: Mongabay 

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